Los "puzzleros" menos experimentados deberían tener en cuenta los siguientes consejos:
Mucha gente empieza un puzzle separando las piezas que forman parte de los bordes del resto del puzzle. Resulta muy útil también clasificar todas las piezas en diversos grupos, según el color o el estampado, aunque hay a quien esta labor le puede resultar tediosa.
Resulta muy útil empezar acoplando las piezas que forman el borde del puzzle. De esta manera obtendremos los límites precisos de la imagen, con lo cual resultará mucho más fácil posicionar los diferentes elementos que componen la misma.
Para montar el cuerpo del puzzle empezaremos por acoplar las piezas que presenten alguna similitud de color o estampado, situándolas en el lugar correspondiente dentro de los bordes que ya tenemos montados. Iremos así completando los diferentes sectores de la imagen hasta llegar a reconstruirla totalmente.
Para identificar la pieza que necesitamos lo mejor es buscar siguiendo tres criterios: el color, las marcas o líneas del estampado y la forma. Lo primero que buscaremos son las piezas con un el color que necesitamos, puesto que lo más fácil de distinguir a simple vista es el color. En segundo lugar, miraremos que las marcas y líneas de las posibles piezas den continuidad lógica a las piezas que ya tenemos montadas. Por último, nos aseguraremos que la posible pieza correcta encaje bien con las otras.
Aunque las formas pueden variar según el fabricante y sus preferencias, existen seis formas básicas en las piezas de un puzzle:
Sin tener en cuenta los agujeros y salientes, el cuerpo de la pieza puede seguir 2 patrones básicos: cuadrado o alargado.
Evidentemente, las piezas que componen los bordes del puzzle tienen un de sus lados totalmente lisos (dos si hace esquina).
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