¿Quién es Buda? La palabra Buda significa “despierto, iluminado, inteligente”. El primer Buda fue Siddharta Gautama, que nació en torno al año 500 a.C. en una aldea de Nepal a los pies de los montes del Himalaya.

Provenía de una familia noble y vivió una vida acomodada. Sin embargo, a los 29 años de edad, cansado de su posición social privilegiada, y tras descubrir el sufrimiento de los que no vivían como él, decidió abandonarlo todo, renunciar a su lujosa casa y dejar a su esposa e hijo para encontrar la fuente del dolor humano y un camino hacia la libertad. Salió a recorrer el mundo con la cabeza afeitada y ataviado con una túnica amarilla.

Tras 6 duros años de sacrificio, aprendiendo técnicas y enseñanzas de multitud de maestros de todo tipo y llegar a la conclusión de que los extremos no son buenos (ni el lujo ni la austeridad extremos, el camino medio es el óptimo), logró por fin alcanzar el nirvana o la iluminación meditando profundamente a los pies de una higuera. Este es el estado de felicidad máxima y desarrollo espiritual pleno. Según el budismo, el ser humano que lo alcanza no necesitará más reencarnaciones.

El resto de su vida lo dedicó a viajar por el norte de la India predicando su sabiduría. Hasta que falleció a los 80 años víctima de la disentería.

Su vida, sus enseñanzas y su imagen han trascendido hasta nuestros días. Las representaciones más habituales de Buda son de pie, tumbado y, sobre todo, sentado con las piernas entrecruzadas. Tumbado, representa la muerte serena de Buda, el sosegado camino hacia el nirvana absoluto. De pie están las esculturas propias del grecobudismo y representan la “puesta en marcha” de la doctrina budista. Aunque, sin duda, la pose más habitual es sentado, meditando en la posición del loto. Lo más destacado en estas figuras es la posición de las manos (mudras).

 

¿Qué significan las posiciones de las manos de Buda, los mudras?

Hay muchas posiciones o mudras. Sirven para canalizar la energía y orientarla a un objetivo espiritual. Muchos son comunes en las diferentes religiones, como por ejemplo la mano derecha levantada con la palma hacia delante, que significa protección y ausencia de temor. Este gesto también es habitual en muchas representaciones de Jesús, o la posición de oración y respeto que se hace uniendo las palmas de las dos manos.

Otro de los mudras más frecuentes es la postura de la meditación; la mano derecha se posa sobre la izquierda, y las puntas de los pulgares suelen unirse. Es una posición cómoda y aporta relajación. Además, emula la forma de un cuenco vacío, que significa limpieza y sencillez del alma

Las esculturas de Buda en las que los dedos de su mano derecha tocan el suelo, evocan el momento en el que alcanzó la iluminación. En ese instante la tierra fue testigo, por eso la toca.

También es común verlo con los dedos pulgar e índice tocándose formando un círculo y el resto de los dedos estirados. Se llama el mudra del conocimiento y es el utilizado para momentos que requieran de control mental.

Otras de las diferencias en las representaciones de Buda las vemos en su rostro. La mayoría de las estatuas de Buda tienen los ojos cerrados o semicerrados; Buda no mira al exterior, sino hacia su interior. Cerrando los ojos, es capaz de ver lo que realmente busca, algo que se encuentra dentro de sí mismo. Con su rictus tranquilo y sonriente vemos que no está dormido, sino perfectamente consciente de la evolución espiritual que está teniendo lugar durante su meditación. El rostro lleno de paz de Buda suele además representarse de forma un tanto andrógina, bien podría ser un hombre o una mujer. Simboliza que lo importante es la humanidad, el equilibrio, el yin y el yang. Representarlo con los lóbulos de las orejas muy grandes significa la capacidad de escuchar lo que el mundo necesita.